miércoles, 13 de abril de 2022

Elizabeth y Alberto

Esta es la historia de Elizabeth y Alberto.

Un estadio vacío, 1 arbitro, 2 equipos, estos se enfrentan a muerte por la mejor apuesta hecha en el futbol, el equipo perdedor desfila con botargas por la avenida principal de la ciudad.

El equipo de visita esta formado por 11 jóvenes varones del colegio la "Sorbona de París", jóvenes entre 12 y 14 años, es el mejor equipo de la ciudad, tienen 2 trofeos ganados y por parte de la escuela llevan otros 6, liderado por su nuevo y compañero Alberto, que viene llegando a la ciudad y haciéndose notar ya que en su anterior ciudad el era capitán del equipo y mejor goleador por 2 años consecutivos, venia con entusiasmo de encontrar el mejor equipo al cual liderar y llevar ante un campeonato.

Por otro lado, el equipo local esta formado por 11 jovencitas, todas del colegio "Sor Juana Inés de la Cruz", reconocido a nivel estatal por su gran formación académica, su intachable educación en las artes y su espectacular aportación a nivel cultural en el nivel secundaria y preparatoria, ¿pero de futbol? realmente es un misterio, no se sabe que destaquen en el deporte más famoso a nivel mundial, es liderado por Elizabeth, una joven de 11 años con el historial educativo más perfecto que se haya visto, tiene experiencia en guitarra, el idioma francés e inglés, tiene la apariencia de modelo juvenil para un colegio de alto prestigio, cabello rubio con 2 colas y una sonrisa de encanto con brackets que iluminan esa serie de perlas.

Para entrar en contexto, ¿Cómo es que se llegó a la apuesta? pues en un día de verano, estaba Elizabeth caminando por la orilla de un parque, vestida de falda a cuadros hasta las rodillas, medias blancas, zapatos negros lustrados perfectamente, parecían nuevos, tomaba de la mano un libro de matemáticas y la mirada puesta en unos chicos que jugaban fútbol, entre ellos Alberto, el cual en una discusión de si había falta por parte de César, el cual había tocado el balón con la mano derecha, pero se negaba a aceptarlo, tal fue su negación que tomó el balón con las manos, mueve la pierna derecha hacia atrás, fija rápidamente a Alberto como su destino, suelta el balón y lo patea con fuerza, Alberto pone cara de "esto es sencillo" la esquiva y el balón con mucha fuerza sale volando directamente a Elizabeth, todos hacen un intento bastante lento de gritarle y advertirle del golpe, cuando ella levanta con un sutil movimiento levanta el pecho, detiene el balón, lo domina con la pierna izquierda y lo detiene en el piso, pasa el balón hacia su pierna derecha, está la retrocede para tomar solo un poco de fuerza, lo golpea con un efecto para levantarlo y arrojarlo hacia los jóvenes que tenían la boca abierta, el balón cae a la cara de Cesar, este tenía su expresión de asombro así que el balón pega con tal dulzura que deja marcado el balón en ese rostro adolescente. 

Todos sueltan a reír, Elizabeth solo abre un poco más los ojos y aprieta los labios en son de preocupación, Cesar con enojo se dispone a enfrentar aquella niña, se le para enfrente con la cara tan pegada que Elizabeth podía oler el polvo y tierra que tenía el balón al momento de pegarle, este le grita y le dice que tiene una manera muy estúpida de regresar un balón, a lo cual Alberto lo interrumpe y le dice que nunca había visto a una niña jugar de esa manera, César le contesta que fue casualidad que no podría hacerlo 2 veces, Ella solo sonríe en forma tímida, viendo como ellos se disponen a discutir de nuevo, se da la vuelta y dice en voz baja, "juegan pésimo, no podrían contra mi equipo", Alberto y César voltean con cara de duda y le dicen ¿tienes un equipo? ¿juegan igual que tu? a lo que ella les responde "domingo a las 8 am, equipo completo, en este jardín,  y Cesar en voz alta y con tono petulante dice, ¿un equipo de chicas? y suelta una carcajada un poco fingida, Alberto solo pone cara de interés y luego un poco de desagrado por la risa de César, Elizabeth ya con su expresión de enojo le extiende la mano y dice, el perdedor desfila en botargas, ¿hecho? Alberto extiende la mano y juntos dan un apretón de manos que se convertiría en un infierno algunos días después. 

Se llega el domingo,  una mañana hermosa, perfecta para el enfrentamiento que dejara canciones, historias, lamentos y generará un gran eco, por lo menos  para los 22 jugadores.

Alberto y su equipo llegaron casi justo las 8, lo primero que vieron fue al equipo de chicas, todas ellas como de su misma edad, en su curiosidad buscaba a Elizabeth, pero todas ellas estaban en el otro extremo del jardín, haciendo calentamiento, vieron al árbitro que era Mateo, un joven de preparatoria, se le acercó y al presentarse le dice, ¿ustedes son los que van a jugar contra ellas? suelta una risa burlona y le dice en voz alta, a ver equipos acérquense que no tenemos todo el día, conocen las reglas así que vam..... César se acerca a Alberto y le dice, ya encontraste a tu novia? Alberto le da un codazo y en eso ve a todas acercarse.

Eran 11 adorables adolescentes con pants del colegio, todas con una apariencia de conocer muy bien todo el catalogó de las Barbie con su respectivo Ken, cuando una de ellas se dispone  a quitarse el pants, se abre la chamarra, lo primero que se nota es su playera con el pequeño número 3 y en el centro un símbolo de un dragón devorando una cabra, tenía moretones en el brazo izquierdo y un par de benditas que dejaban notar que hubo cortes, de hecho tenían algo de sangre, al quitarse el pantalón muestra sus golpeadas piernas y muy raspadas rodillas, se agacha y se acomoda una rodillera, nota que Alberto y Cesar la veían con asombro, ella se levanta, se pone recta, inclina el cuello, le truena y sonríe mostrando su protector bucal el cual tenía pintados colmillos asemejando el hocico de una bestia depredadora, todos los demás compañeros se acercaron y se percataron de que no era la única, todas ellas con hematomas, vendas, unas dándose un cabezazo una a otra mostrando fuerza y entusiasmo para la batalla, otra estaba ajustando sus agujetas y en sus manos raspadas dejaban ver que su último encuentro ganó sin pérdidas.

Elizabeth se acerca, ella era la única que no mostraba golpes ni señas de violencia en una batalla campal, a lo que menciona, yo soy la capitana, todas sus compañera griten con furia, ¡viva Elizabeth!, ¡que vivaaaa!, ella solo muestra una sonrisa de orgullo y su pose inquebrantable hace énfasis en su liderazgo, ahora si Alberto y César tienen una cara de idiotas que no se dan cabida ante tal equipo contrario.

Mateo el árbitro se les acerca, se agacha un poco y les dice, espero no hayan apostado nada, los van a destrozar, Alberto lo mira a los ojos y sonriendo dice, esto va a ser genial, Cesar por lo contrario voltea a ver a su equipo y unos compañeros estaban intercambiando tarjetas de magos que les hacía falta, otros se acomodaba el short de tal forma que mostraba sus genitales de forma exagerada y reían como zarigüeyas, otro estaba en su celular y preguntando sin voltear preguntaba si sabían si iba a ser un día lluvioso, Cesar solo se tapo la cara y pensó que iba a ser humillante desfilar vestidos con botargas  

Mateo lanza una moneda al aire, al tocar el pasto se acerca y grita, sacan los niños, Cesar dice, vamos en la secundaria, pero bueno...

Cada equipo toma su formación, Mateo pita y así comienza la historia de como 11 jóvenes terminaron perdiendo 6 a 1, los 94 minutos más horribles que había pasado, sangre, cortadas, raspones y golpes, estas jóvenes no eran rudas, eran salvajes, el árbitro sabía de su forma de jugar por lo cual no permitía malas actuaciones por parte de los varones, las jóvenes tenían tanta coordinación y técnica que los primero 4 goles fueron a los 20 minutos iniciales, el resto del partido se ocuparon en mantener la puntuación y en tomar ventaja de su rendimiento, Elizabeth destacó, parecía como si el gran Ronaldinho se hubiera disfrazado de niña tierna, el mismo Pele hubiera renacido en una escuincla o si Messi hubiera tenido una niña de la cual habría heredado todo su potencial. 

Nunca tuvieron oportunidad, fue un engaño mal habido por parte de Elizabeth, sabía el nivel que tenían y que podían ganarles sin dificultad, sin embargo los jóvenes fueron fuertes y aceptaron la derrota, concluyeron desfilar esa misma tarde, se dieron un apretón de manos y concluyó el partido.

Esa misma tarde Alberto llega a casa gritando eufóricamente, ¡papa, papaaaa perdimos! su papa con cara de tristeza le dice, ¿Cómo que perdieron, eran equipo de chicas, a caso eran mayores, de universidad tal vez? Alberto con la cara llena de alegría y ojos llorosos le dice, papa, quiero entrar a estudiar al colegio Sor Juana Inés de Cruz, es un colegio de niñas, pero quiero estar en su equipo, su papa sonríe un poco nervioso, se sienta y dice, vaya bromita, deben jugar tan bien como para que me salgas con chistes, Alberto pone cara de seriedad, se le acerca a la cara de su papa y dice de forma seria, papa quiero ser compañero de Elizabeth.